No es que un millón de rayas proporcionen un estado de clarividencia precisamente.
Pero sentado en el sofá, empapado en sudor helado y con las muelas haciendo un esfuerzo por desgastarse unas contra otras, tuvo la certeza de que hasta ahí había llegado, de ahí no pasaba, no habría nada nada más, fundido a negro.
La verdad es que no tenía ninguna gana de abrir cajones, revolver los armarios buscando los tópicos que le permitieran seguir respirando: los amigos, la familia, el olor que ella dejó en las sábanas, la cerveza, cinco kilómetros corriendo por el Retiro.
Mientras sentía como el corazón esprintaba hacia lo que el creía que iban a ser los títulos de crédito, las caras y las sonrisas de quién quería se escondían detrás de las deudas, el stress y treinta años dando bandazos... y ¿sabes qué? Tampoco le importaba mucho, ya está, esto ha terminado, y sorprendentemente sólo sentía alivio.
Era una forma drástica de dar esquinazo a la rutina mordiendo fuerte y la rutina volando bajo; así que simplemente quitó el freno de mano y empezó a rodar hacia el precipicio.
Debía haberlo supuesto, nunca había conseguido nada a la primera y ésto no iba a ser una excepción, no iba a ser tan fácil.
Amaneció tiritando, tirado en el suelo, pero amaneció.
Mientras buscaba en el cenicero una colilla que le permitiera un par de caladas, supo que el hecho de haberse dejado llevar fue precisamente lo que hizo que sus pulsaciones bajaran y sus demonios no le acuchillaran desde dentro.
Ha pasado un año desde aquélla noche, no ha tardado tanto en darse cuenta de lo bien que le vino ese fracaso.
Saturday, July 10, 2010
Tuesday, April 13, 2010
80
80 años, que se dice pronto, y casi diez de ellos bregando con la memoria, con el enemigo durmiendo en tu cabeza.
Es curioso, pero no puedo evitar sentir que los que nos hemos quedado estamos usando esos ochenta años como el alivio más típico, como el camino más fácil para olvidarte, no sé si demasiado a la ligera.
A mi me da igual que hiciera tiempo que no recordaras quiénes eran los que te rodeaban ni qué demonios hacías en este mundo; que las caras de tus hijos y de tus nietos se hubieran ido a un rincón de tu memoria imposible de alcanzar.
No me considero típico, quizá por eso el típico alivio me sirvió durante más bien poco, te echo de menos.
Echo de menos cuando la vejez todavía no te había quitado toda dignidad y cualquier tipo de belleza, echo de menos los partidos que hemos visto y de los cuáles no recuerdo el resultado, las películas de final predecible y de olor rancio que hemos visto, los cigarros que te he dado a escondidas, las cinco mil veces que me has contado la misma anécdota.
No soy como otros, no lo siento como otros.
No me importa que ya hayan pasado dos años, hoy te echo de menos.
Echo de menos tus maldiciones que nadie entendía, que me llamaras como me llamabas (no lo he comentado con ningún primo, me gusta pensar que yo era el único al que llamabas así), que te enfadaras si comía sin pan.
Me gustaría decir eso de “allá donde estés”, porque creo que no estás en ningún sitio, que después de esto no hay nada, quizá por eso, a pesar de tus ochenta años y de los más de 700 días que han pasado te echo de menos.
Es curioso, pero no puedo evitar sentir que los que nos hemos quedado estamos usando esos ochenta años como el alivio más típico, como el camino más fácil para olvidarte, no sé si demasiado a la ligera.
A mi me da igual que hiciera tiempo que no recordaras quiénes eran los que te rodeaban ni qué demonios hacías en este mundo; que las caras de tus hijos y de tus nietos se hubieran ido a un rincón de tu memoria imposible de alcanzar.
No me considero típico, quizá por eso el típico alivio me sirvió durante más bien poco, te echo de menos.
Echo de menos cuando la vejez todavía no te había quitado toda dignidad y cualquier tipo de belleza, echo de menos los partidos que hemos visto y de los cuáles no recuerdo el resultado, las películas de final predecible y de olor rancio que hemos visto, los cigarros que te he dado a escondidas, las cinco mil veces que me has contado la misma anécdota.
No soy como otros, no lo siento como otros.
No me importa que ya hayan pasado dos años, hoy te echo de menos.
Echo de menos tus maldiciones que nadie entendía, que me llamaras como me llamabas (no lo he comentado con ningún primo, me gusta pensar que yo era el único al que llamabas así), que te enfadaras si comía sin pan.
Me gustaría decir eso de “allá donde estés”, porque creo que no estás en ningún sitio, que después de esto no hay nada, quizá por eso, a pesar de tus ochenta años y de los más de 700 días que han pasado te echo de menos.
Etiquetas:
Jena cotidiana
Tuesday, January 05, 2010
Unos azotes
El responsable de RR.HH quiere verme, y sinceramente, estoy acojonado:
- Hola, pasa, pasa, siéntate, por favor… ¿Cómo estás?
- Hola buenos, días, gracias, mmmmmporfavor, que diga gracias, mmmm, bien, bien, bueno con mucho trabajo, pero bien, la nueva aplicación informática está solucionando muchos probl… - Me quema, me quema sobremanera, la nueva aplicación informática es una mierda y mientras estoy aquí debatiendo sobre el sexo de los ángeles, la bandeja de entrada de mi correo electrónico escupe más trabajo sin preocuparse de si tengo o no tiempo para digerirlo, engullirlo.
- Mira, no voy a ir por las ramas, te hemos convocado porque queremos, mmmestoooo…estamos preocupados, hemos visto un cambio en tu actitud que no encaja con la nuevo rumbo que está tomando la Compañía…
- ¿Disculpa?
- Siempre hemos creído que personalizabas ciertos valores de la Compañía, pero estamos empezando a dudarlo.
- Mmmmm, ¿perdona?
- Por favor, no hagas esto más difícil… Sabrás que acabo de llegar del programa de formación y reciclaje que la Compañía imparte para responsables de recursos humanos - léase inhumanos -; pues bien, durante uno de los ejercicios role playing vi perfectamente reflejado tu caso.
- Te escucho – No, si ahora tendré yo la culpa de que a este le pagaran una semana de borrachera en las oficinas centrales de París con la excusa de un curso con el nada rimbombante título de “Gestión eficaz de equipos y maximización de recursos”.
- Hay tipologías de recursos, hay gente que es más proactiva, gente algo menos colaboradora, quizá nos equivocamos contigo, quizá no estés tan en sintonía con la política de la Compañía como creíamos.
- Nooooo, no, no, estoy muy en sintonía – Joder, y si supiera de qué estamos hablando estaría mucho más en sintonía, te lo garantizo.
- Quizá sea un ángulo muerto, un aspecto a mejorar del cuál no eres consciente y por tanto no puedes trabajar en esa dirección…es cierto que ahí está mi trabajo, en hacerte ver que estás equivocado, intentar redireccionarte, sacar toda tu potencialidad, que seas un recurso útil, y si no lo consigo, lamentablemente tendré que tomar medidas. – es decir, que si tu trabajo fracasa, yo me voy a la puta calle, entiendo.
- Tranquilo, tranquilo, no es un ángulo muerto – no tengo ni idea de qué quiere decir pero lo de “ángulo muerto” pero no me ha sonado nada bien – trabajaré, trabajaré en ello, de verdad, agradezco mucho estas conversaciones, tu tiempo, tu ayuda para mejorar… – y si supiera de que me estás hablando sería la hostia!
- Perfecto, esa es la actitud, siento que hayamos tenido que pasar por esto, pero hay ciertas actitudes que no podemos tolerar.
- Te entiendo, te entiendo perfectamente, es tu trabajo – Dios, ¿dónde están los subtítulos? No tengo ni idea de qué habla este tío.
- Perfecto sabía que no me decepcionarías…
- Sabes que mi intención es colaborar en todo lo posible, creo profundamente en este proyecto – Es decir, si me quedo ahora en paro, pasará un año hasta que consiga engañar a otros para que me contraten, no hay elección, tengo que sacar la bandera blanca y ondearla tan alto como sea posible.
- Bien, perfecto, me quedo mucho más tranquilo – me gustaría decir lo mismo, bastardo – Por último sólo nos queda un pequeño trámite.
- A tu disposición…
- Hemos dejado constancia de esto por escrito, se trata de una nota que va a estar archivada en tu expediente y que deja constancia de que hemos tenido que advertirte sobre ciertas conductas en tu trabajo que no son del todo satisfactorias, de forma que si se repiten, si no mejoras, nos veremos obligados a tomar medidas.
- ¿Tengo que firmarlo?
- Sólo si estás conforme.
- Yo estoy de acuerdo con todo, de verdad, por mi parte no va a haber ningún problema más – con cariño para mi amigo de recursos humanos y todos sus muertos, leído, conforme y firmado: yomismo.
- Perfecto – me preocupa las veces que el tipo ese ha repetido la palabra “perfecto” – sabía que podíamos contar contigo.
- Siempre, siempre, sin problemas, con total confianza, mu-mu-muchas gracias.
- Gracias a ti, cierra la puerta cuando salgas, por favor.
- Hola, pasa, pasa, siéntate, por favor… ¿Cómo estás?
- Hola buenos, días, gracias, mmmmmporfavor, que diga gracias, mmmm, bien, bien, bueno con mucho trabajo, pero bien, la nueva aplicación informática está solucionando muchos probl… - Me quema, me quema sobremanera, la nueva aplicación informática es una mierda y mientras estoy aquí debatiendo sobre el sexo de los ángeles, la bandeja de entrada de mi correo electrónico escupe más trabajo sin preocuparse de si tengo o no tiempo para digerirlo, engullirlo.
- Mira, no voy a ir por las ramas, te hemos convocado porque queremos, mmmestoooo…estamos preocupados, hemos visto un cambio en tu actitud que no encaja con la nuevo rumbo que está tomando la Compañía…
- ¿Disculpa?
- Siempre hemos creído que personalizabas ciertos valores de la Compañía, pero estamos empezando a dudarlo.
- Mmmmm, ¿perdona?
- Por favor, no hagas esto más difícil… Sabrás que acabo de llegar del programa de formación y reciclaje que la Compañía imparte para responsables de recursos humanos - léase inhumanos -; pues bien, durante uno de los ejercicios role playing vi perfectamente reflejado tu caso.
- Te escucho – No, si ahora tendré yo la culpa de que a este le pagaran una semana de borrachera en las oficinas centrales de París con la excusa de un curso con el nada rimbombante título de “Gestión eficaz de equipos y maximización de recursos”.
- Hay tipologías de recursos, hay gente que es más proactiva, gente algo menos colaboradora, quizá nos equivocamos contigo, quizá no estés tan en sintonía con la política de la Compañía como creíamos.
- Nooooo, no, no, estoy muy en sintonía – Joder, y si supiera de qué estamos hablando estaría mucho más en sintonía, te lo garantizo.
- Quizá sea un ángulo muerto, un aspecto a mejorar del cuál no eres consciente y por tanto no puedes trabajar en esa dirección…es cierto que ahí está mi trabajo, en hacerte ver que estás equivocado, intentar redireccionarte, sacar toda tu potencialidad, que seas un recurso útil, y si no lo consigo, lamentablemente tendré que tomar medidas. – es decir, que si tu trabajo fracasa, yo me voy a la puta calle, entiendo.
- Tranquilo, tranquilo, no es un ángulo muerto – no tengo ni idea de qué quiere decir pero lo de “ángulo muerto” pero no me ha sonado nada bien – trabajaré, trabajaré en ello, de verdad, agradezco mucho estas conversaciones, tu tiempo, tu ayuda para mejorar… – y si supiera de que me estás hablando sería la hostia!
- Perfecto, esa es la actitud, siento que hayamos tenido que pasar por esto, pero hay ciertas actitudes que no podemos tolerar.
- Te entiendo, te entiendo perfectamente, es tu trabajo – Dios, ¿dónde están los subtítulos? No tengo ni idea de qué habla este tío.
- Perfecto sabía que no me decepcionarías…
- Sabes que mi intención es colaborar en todo lo posible, creo profundamente en este proyecto – Es decir, si me quedo ahora en paro, pasará un año hasta que consiga engañar a otros para que me contraten, no hay elección, tengo que sacar la bandera blanca y ondearla tan alto como sea posible.
- Bien, perfecto, me quedo mucho más tranquilo – me gustaría decir lo mismo, bastardo – Por último sólo nos queda un pequeño trámite.
- A tu disposición…
- Hemos dejado constancia de esto por escrito, se trata de una nota que va a estar archivada en tu expediente y que deja constancia de que hemos tenido que advertirte sobre ciertas conductas en tu trabajo que no son del todo satisfactorias, de forma que si se repiten, si no mejoras, nos veremos obligados a tomar medidas.
- ¿Tengo que firmarlo?
- Sólo si estás conforme.
- Yo estoy de acuerdo con todo, de verdad, por mi parte no va a haber ningún problema más – con cariño para mi amigo de recursos humanos y todos sus muertos, leído, conforme y firmado: yomismo.
- Perfecto – me preocupa las veces que el tipo ese ha repetido la palabra “perfecto” – sabía que podíamos contar contigo.
- Siempre, siempre, sin problemas, con total confianza, mu-mu-muchas gracias.
- Gracias a ti, cierra la puerta cuando salgas, por favor.
Etiquetas:
Jena cotidiana,
Mileurismo,
Relatos
Monday, January 04, 2010
La espina
No me ha pasado muchas veces, pero de vez en cuando y cuando ya me había convencido de que quizá no me lo merecía, la vida me da una segunda oportunidad. De repente, dejo de arrastrar aquella sensación rancia de la que no me gustaba hablar, ni siquiera con aquéllos a los que quiero, quizá no me entiendan bah, no es para tanto, no te castigues con eso; pero no está en mi mano perdonarme ni decidir cuánto daño he podido hacer, lo más fácil es asumir que el pisotón no ha sido tan fuerte, que la involuntariedad me exculpa, pero no es justo que sea yo mismo quién me absuelva.
Quizá sea un exagerado cuando hablo de la losa, de la carga o la culpa, a fin de cuentas, me ha permitido seguir viviendo, no me ha asfixiado; pero es inevitable cruzar una esquina y encontrarse con el tío del otro lado del espejo mirándote levantando una ceja y negando con la cabeza, así no, tío, así no.
Así que cuando una rara avis me hace comprender que no hay razón para tener miedo, cuando un abrazo, una mirada verde atraviesa la mesa para darme una palmada en la espalda y decirme que todo ha pasado, recuerdo mis fueros, recuerdo que me gusta la gente, que la amistad no es algo podrido ni interesado por muchas miserias que llevemos en la maleta, que me sigue gustando estar aquí.
Un plumazo, un guiño, una única frase abre el cajón y hace que la bolsa de plástico vuelva a flotar.
Tuesday, December 08, 2009
Nadie te obliga
Mirando el agua del fondo del inodoro y luchando con una náusea que no se ha enterado de que no me queda nada más en el estómago, necesito a alguien.
Fruta echada a perder, todas las piezas con ojeras que supurando han manchado el cajón de plástico de la nevera; otra letra gigante a pagar con un único sueldo, necesito a alguien a mi lado.
Están apretando. Una vez más se me ha caído la máscara de mediocre en el momento menos oportuno, un responsable de recursos inhumanos que desempolva su manual de management para adoctrinarme, para intentar que vuelva al redil. Llego a casa con un nudo en la garganta, acojonado, sabiendo que esa noche no voy a pegar ojo y sin tener ni idea de si esta nómina será la última. Necesito a alguien a mi lado YA.
A alguien, a quién sea, que me quiera o que me tolere, qué mas da! Pero corro el peligro de empezar a respetar a esa persona, de empezar a plantearme si tengo derecho a retenerla únicamente para evitar ciertos malos tragos. Pero mucha gente lo hace, ¿Por qué no puedo comerme ciertos principios y retener a alguien a mi lado? Da igual si ya no es lo mismo, da igual si ya no quieres a esa persona, en el fondo todo el mundo tarde o temprano alcanza una velocidad crucero en la que ya no sienten - en el mejor de los casos- ni frío ni calor; podría ser yo uno más...
Pero temo que a pesar de la inestimable utilidad de esa persona-apéndice siempre habrá ocasiones en las que rece porque el camino de la oficina a casa se eternice, en las que un buenos días me arañe el tímpano, en las que explicaciones no pedidas y pesadas se caigan de mi boca.
No sé si una vez consiga querer a esa persona tendré la poca decencia de pedir fidelidad aún a sabiendas de que yo no soy capaz de darla, aún a sabiendas de que esa fidelidad será también un grillete para la parte contraria… Puedo coger el camino del medio, pensar que la otra persona se sacrifica y por tanto yo también tengo que sacrificarme.
Pero no quiero sacrificios, ni propios ni ajenos, estamos aquí de pasada, demasiado poco tiempo como para pasarlo tragando, excusándonos y cumpliendo compromisos que nosotros solos nos hemos buscado.
No me apetece mentirme a mi mismo ni mentir a nadie. No quiero "luchar" por nadie, ni "retener" a nadie; no es justo.
Seré un bicho raro, no digo que no, pero las resacas, la fruta podrida, la hipoteca y la automutilación compartida me parecen razones EGOÍSTAS para elegir un estilo de vida que me vacía, que me convierte en peor persona y con el cuál no comulgo.
Seré raro, una excepción o "radical" (esta sí que es buena, es la que más veces he oído), yo lo llamo COHERENTE.
Fruta echada a perder, todas las piezas con ojeras que supurando han manchado el cajón de plástico de la nevera; otra letra gigante a pagar con un único sueldo, necesito a alguien a mi lado.
Están apretando. Una vez más se me ha caído la máscara de mediocre en el momento menos oportuno, un responsable de recursos inhumanos que desempolva su manual de management para adoctrinarme, para intentar que vuelva al redil. Llego a casa con un nudo en la garganta, acojonado, sabiendo que esa noche no voy a pegar ojo y sin tener ni idea de si esta nómina será la última. Necesito a alguien a mi lado YA.
A alguien, a quién sea, que me quiera o que me tolere, qué mas da! Pero corro el peligro de empezar a respetar a esa persona, de empezar a plantearme si tengo derecho a retenerla únicamente para evitar ciertos malos tragos. Pero mucha gente lo hace, ¿Por qué no puedo comerme ciertos principios y retener a alguien a mi lado? Da igual si ya no es lo mismo, da igual si ya no quieres a esa persona, en el fondo todo el mundo tarde o temprano alcanza una velocidad crucero en la que ya no sienten - en el mejor de los casos- ni frío ni calor; podría ser yo uno más...
Pero temo que a pesar de la inestimable utilidad de esa persona-apéndice siempre habrá ocasiones en las que rece porque el camino de la oficina a casa se eternice, en las que un buenos días me arañe el tímpano, en las que explicaciones no pedidas y pesadas se caigan de mi boca.
No sé si una vez consiga querer a esa persona tendré la poca decencia de pedir fidelidad aún a sabiendas de que yo no soy capaz de darla, aún a sabiendas de que esa fidelidad será también un grillete para la parte contraria… Puedo coger el camino del medio, pensar que la otra persona se sacrifica y por tanto yo también tengo que sacrificarme.
Pero no quiero sacrificios, ni propios ni ajenos, estamos aquí de pasada, demasiado poco tiempo como para pasarlo tragando, excusándonos y cumpliendo compromisos que nosotros solos nos hemos buscado.
No me apetece mentirme a mi mismo ni mentir a nadie. No quiero "luchar" por nadie, ni "retener" a nadie; no es justo.
Seré un bicho raro, no digo que no, pero las resacas, la fruta podrida, la hipoteca y la automutilación compartida me parecen razones EGOÍSTAS para elegir un estilo de vida que me vacía, que me convierte en peor persona y con el cuál no comulgo.
Seré raro, una excepción o "radical" (esta sí que es buena, es la que más veces he oído), yo lo llamo COHERENTE.
Friday, October 09, 2009
Vacía
Llega a casa totalmente vacía, hueca.
Ni por un segundo se le ha pasado por la cabeza que las palabras que él ha derramado entre copa y copa pueden tener cierta base; no pueden formar parte de un razonamiento mascado, es imposible, no puede ser, al menos no para ella, torres más altas han caído.
Ella ha pasado gran parte de la noche asintiendo, moviendo la cabeza al ritmo de lo que parecía un decálogo vital eructado por su borracho compañero. Él ha jurado una y otra vez que los raíles no están hechos para él, que le falta el aire encerrado en MEN-TI-RAS que sólo conducen a la autolesión.
Quizá sea porque está borracho, muy borracho, ella no termina de creer el elaborado discurso, está convencida de que es un disfraz de bon vivant que caerá al suelo con el resto de la ropa.
Todas sus amigas han educado, han modelado a los que ahora son sus maridos, ella no va a ser menos, conseguirá que beba un poco menos, que vista mejor, quizá que no sea tan mujeriego.
No concibe que él haya pensado sobre su propia vida en términos tan ajenos a lo normal, a lo correcto, a lo que debe de ser, a una familia como dios manda; es probable que tenga que tolerar algún desliz de él, pero de ahí a que esté hablando en serio, va un mundo.
A lo mejor por eso ahora se siente derrotada. Por supuestísimo que los argumentos de él siguen sin tener solidez, siguen siendo una sarta de idioteces de borracho; es ella quién ha fracasado, ella solita se ha buscado ese vacío, esa oquedad.
Ni por un segundo se le ha pasado por la cabeza que las palabras que él ha derramado entre copa y copa pueden tener cierta base; no pueden formar parte de un razonamiento mascado, es imposible, no puede ser, al menos no para ella, torres más altas han caído.
Ella ha pasado gran parte de la noche asintiendo, moviendo la cabeza al ritmo de lo que parecía un decálogo vital eructado por su borracho compañero. Él ha jurado una y otra vez que los raíles no están hechos para él, que le falta el aire encerrado en MEN-TI-RAS que sólo conducen a la autolesión.
Quizá sea porque está borracho, muy borracho, ella no termina de creer el elaborado discurso, está convencida de que es un disfraz de bon vivant que caerá al suelo con el resto de la ropa.
Todas sus amigas han educado, han modelado a los que ahora son sus maridos, ella no va a ser menos, conseguirá que beba un poco menos, que vista mejor, quizá que no sea tan mujeriego.
No concibe que él haya pensado sobre su propia vida en términos tan ajenos a lo normal, a lo correcto, a lo que debe de ser, a una familia como dios manda; es probable que tenga que tolerar algún desliz de él, pero de ahí a que esté hablando en serio, va un mundo.
A lo mejor por eso ahora se siente derrotada. Por supuestísimo que los argumentos de él siguen sin tener solidez, siguen siendo una sarta de idioteces de borracho; es ella quién ha fracasado, ella solita se ha buscado ese vacío, esa oquedad.
Thursday, October 08, 2009
Descansa en paz, remanso de paz.
EL REMANSO DE PAZ - Y cuento hasta diez, inhalo y exhalo intentando mantener el prana en estado armónico; evito los pensamientos negativos, huyo buscando ese reducto de calma donde soy intocable, la ansiada estabilidad. Imagino un campo de hierba recién cortada, me tumbo en el suelo, revivo su olor, el sonido del viento atravesando la copa de los árboles… soy consciente de cada parte de mi cuerpo en contacto con la hierba que lame mis piernas, la cara interna de mis brazos, mi espalda, mi nuca.
Diez, nueve, ocho, siete, inhalo, seis, cinco, cuatro, exhalo; pero las tragaderas no dan más de si, no consigo tragar, imposible exhalar con tanta mierda en la garganta.
LA PRINCESITA - Lo siento, lo siento mucho, pero ha llegado la hora de darle un codazo en la cara Osho, porque no te aguanto, no os aguanto, es repugnante cómo has llegado a tu trono y como desde allí te sientes con todo el derecho del mundo para repartir estupidez a diestro y siniestro. Me parece realmente maravilloso que no sepas lo que es batirse el cobre, que no tengas ni idea de lo que de verdad es luchar, tu cutis lo agradecerá, pero estoy a punto de arrancarte tu de falso paternalismo a patadas. Diosa de los recursos inhumanos, reina de la moqueta, marquesa de las oficinas, ni una sonrisa más, no te concedo ni un baile más.
EL QUINCEAÑERO - Un reguero de sangre empapa el bigote de Osho, el viento no mueve la hierba, desplaza lenguas de fuego de un árbol a otro, me es indiferente la hierba recién cortada, el prana y ya no quiero ser intocable, si me tengo que manchar, me mancharé, si tengo que nadar, nadaré sin importarme dónde dejar la ropa; pero te vas a arrepentir, las verdades van a devorarte las tripas porque no soporto más tu amor de quinceañera, porque te ha dado igual lo que yo piense mientras tú pudieras seguir llenándote la boca con algodón de azúcar, nunca me pediste mi opinión, te dio igual, te amo, te quiero cómo solo se quiere una vez en la vida, me dijiste, sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Ahora soy yo el que me he adueñado de la indiferencia, no voy a mirar atrás mientras destrozo tu ego, mientras vomito en tu cara que buscas amores irrealizables porque te da miedo ser lo que eres, porque ni has crecido ni lo harás nunca, quinceañero forever, tu melrose place tiene dos cuartas de mierda.
EL IDIOTA - He fabricado una mascarilla de cirujano con cinta americana, bueno, la verdad es que sencillamente he rodeado la cabeza de Osho con cinta americana, no puedo parar de reír pensando en los pelos que me va a regalar cuando arranque la cinta.
Ni cuento, ni me da la gana inhalar, tu mundo apesta, no quiero que me llenes la nariz con tus lloros, que con tus mustios gemidos sobre un matrimonio que te vacía, nadie te obligó a casarte, a menos que en el vertedero donde naciste sea un acto criminal no obtener en la misma mano esposa, puesto en la empresa y contactos.
Tu tiesto no rebosa perfume precisamente, pero nadie te pidió meter los pies en él, nadie te dijo que mirarse al espejo y poder sonreír al tío que mira desde el otro lado fuera fácil; efectivamente es complicado sacar el pescuezo sin padrinos, porque la carrera es desigual, porque tu salida estaba mil kilómetros más adelantada y porque haces trampas.
¿VUESTRA VICTORIA? - Que haya quemado mi remanso, que haya agredido a Osho ¡Premio! Me habéis sacado de mis casillas, ya no puedo más, pero me vas a permitir que insista, tú y tus amiguitos me vais a escuchar, no os queda otra… Me miro al espejo, duermo de un tirón, me río a gritos y disfruto cada minuto que paso con la gente que quiero (porque mi tiempo lo paso con gente que quiero), ¿Podéis decir lo mismo?
Diez, nueve, ocho, siete, inhalo, seis, cinco, cuatro, exhalo; pero las tragaderas no dan más de si, no consigo tragar, imposible exhalar con tanta mierda en la garganta.
LA PRINCESITA - Lo siento, lo siento mucho, pero ha llegado la hora de darle un codazo en la cara Osho, porque no te aguanto, no os aguanto, es repugnante cómo has llegado a tu trono y como desde allí te sientes con todo el derecho del mundo para repartir estupidez a diestro y siniestro. Me parece realmente maravilloso que no sepas lo que es batirse el cobre, que no tengas ni idea de lo que de verdad es luchar, tu cutis lo agradecerá, pero estoy a punto de arrancarte tu de falso paternalismo a patadas. Diosa de los recursos inhumanos, reina de la moqueta, marquesa de las oficinas, ni una sonrisa más, no te concedo ni un baile más.
EL QUINCEAÑERO - Un reguero de sangre empapa el bigote de Osho, el viento no mueve la hierba, desplaza lenguas de fuego de un árbol a otro, me es indiferente la hierba recién cortada, el prana y ya no quiero ser intocable, si me tengo que manchar, me mancharé, si tengo que nadar, nadaré sin importarme dónde dejar la ropa; pero te vas a arrepentir, las verdades van a devorarte las tripas porque no soporto más tu amor de quinceañera, porque te ha dado igual lo que yo piense mientras tú pudieras seguir llenándote la boca con algodón de azúcar, nunca me pediste mi opinión, te dio igual, te amo, te quiero cómo solo se quiere una vez en la vida, me dijiste, sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Ahora soy yo el que me he adueñado de la indiferencia, no voy a mirar atrás mientras destrozo tu ego, mientras vomito en tu cara que buscas amores irrealizables porque te da miedo ser lo que eres, porque ni has crecido ni lo harás nunca, quinceañero forever, tu melrose place tiene dos cuartas de mierda.
EL IDIOTA - He fabricado una mascarilla de cirujano con cinta americana, bueno, la verdad es que sencillamente he rodeado la cabeza de Osho con cinta americana, no puedo parar de reír pensando en los pelos que me va a regalar cuando arranque la cinta.
Ni cuento, ni me da la gana inhalar, tu mundo apesta, no quiero que me llenes la nariz con tus lloros, que con tus mustios gemidos sobre un matrimonio que te vacía, nadie te obligó a casarte, a menos que en el vertedero donde naciste sea un acto criminal no obtener en la misma mano esposa, puesto en la empresa y contactos.
Tu tiesto no rebosa perfume precisamente, pero nadie te pidió meter los pies en él, nadie te dijo que mirarse al espejo y poder sonreír al tío que mira desde el otro lado fuera fácil; efectivamente es complicado sacar el pescuezo sin padrinos, porque la carrera es desigual, porque tu salida estaba mil kilómetros más adelantada y porque haces trampas.
¿VUESTRA VICTORIA? - Que haya quemado mi remanso, que haya agredido a Osho ¡Premio! Me habéis sacado de mis casillas, ya no puedo más, pero me vas a permitir que insista, tú y tus amiguitos me vais a escuchar, no os queda otra… Me miro al espejo, duermo de un tirón, me río a gritos y disfruto cada minuto que paso con la gente que quiero (porque mi tiempo lo paso con gente que quiero), ¿Podéis decir lo mismo?
Subscribe to:
Posts (Atom)


